No hay secretos para Facebook

Bajo el título “¿Compartimos demasiado en las redes sociales?”, PuroMarketing analiza en un artículo publicado en su portal los datos revelados por dos estudios pertenecientes a la Universidad de Harvard y la de Pensilvania, que arrojan, cuanto menos, información inquietante sobre el uso que los usuarios de Facebook dan a sus datos de carácter privado: 20 millones de usuarios comparten su fecha de nacimiento en la red social, 4,7 millones indican cómo anda su salud, a 4,6 millones les gusta que sus contactos conozcan si su corazón está o no ocupado, a 2,6 les gusta presumir de sus hábitos sibaritas en el mundo de los combinados y casi 5 millones de perfiles se atreven a indicar si están en casa o se encuentran de vacaciones. El lugar donde trabajan, los hijos que tienen o donde viven, también son muchos los valientes que lo comparten.

Sin duda, información poderosa para Facebook, que ofrece a las empresas la posibilidad de publicitarse de manera óptima dada la gran segmentación que la red puede hacer de sus usuarios, de los cuáles conocen tanta y tanta información. Ni qué decir de lo peligroso que puede resultar que esa información caiga en manos de quien no conviene, ya que según el estudio de Harvard hasta el 78% de los ladrones convictos en Reino Unido han reconocido que utilizaban Facebook y Foursquare para fichar a sus próximas víctimas.

El usuario de redes parece estar comenzando a ser consciente de los peligros de publicar lo que debe mantenerse alejado de la red, ya que el 90% considera que publica demasiada información personal en las redes sociales. No obstante, a día de hoy hasta un 20% de los usuarios de Facebook no utiliza ningún parámetro de privacidad y hasta el 63% otorga permiso a aplicaciones externas para acceder a sus datos.

Si se conocen los peligros, ¿por qué seguimos siendo tan despistados con la custodia de nuestra privacidad? Según la Universidad de Harvard, se debe a que la satisfacción que produce hablar de uno mismo es la misma que produce el chocolate o el sexo, a lo que la Universidad de Pensilvania añade que, si se trata de un usuario alterado emocionalmente, será más propenso a publicar información que el usuario en cuya vida reina la tranquilidad.

Por si aún alguien desconoce los peligros de publicar datos de carácter privado en los perfiles sociales, la Federación de Banca de Bélgica subió a finales de 2012 un vídeo que ya cuenta con casi 10 millones de visitas en Youtube. En él se muestra cómo transeúntes anónimos que pasean por la calle son invitados por un mago, Dave, a leerles la mente. Y cuál es la sorpresa de los invitados cuando el mentalista comienza a revelarles, uno a uno, datos íntimos sobre sus vidas, incluida la cuenta bancaria de uno de ellos. Y es que de mentalista nada, ya que con un simple ordenador, hackers que iban accediendo a los datos de estos usuarios iban revelando al falso mago todo sobre sus “víctimas”. El mensaje de la campaña, “tu vida entera está en línea”, invita sin duda a hacer una reflexión sobre el uso que damos a nuestros datos privados en las redes sociales.

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