El desplome de Facebook: ¿qué pasó realmente en su salida a bolsa?

Facebook se estrenó en el Nasdaqla semana pasada y, desde entonces, sus valores no han dejado de caer. Las estimaciones para la compañía son cada vez más reducidas y, ahora, por fin se sabe por qué.

El desplome de Facebook en bolsa responde a una razón muy simple. La compañía anunció que los resultados para el segundo trimestre de 2012 se situarían por debajo de las estimaciones de los analistas. El problema es que esta estimación se transmitió verbalmente a los inversores institucionales que planeaban hacerse con acciones de Facebook, pero no a los pequeños inversores. Por eso, parece que algunos inversores institucionales redujeron su interés en la compra de acciones de Facebook e, inevitablemente, influyeron sobre el precio al que estaban dispuestos a comprar estos valores.

Pero, ¿cómo se llegó a esta situación?

A principios de mayo, Facebook se preparaba para protagonizar su estreno en bolsa y los analistas de las principales compañías de servicios financieros desarrollaron previsiones con las que mejorar el marketing y los precios de la oferta. Estas estimaciones, que se desarrollan a través de una colaboración entre analistas externos y gestores de la compañía, se ven como “bendecidas” por la empresa para los grandes inversores. Se consideran objetivos de ingresos y beneficios que la compañía ha revisado y confía en que podrá conseguir.

Eso sí, estas estimaciones no se publican en ninguna parte. En realidad, se acuerdan verbalmente con inversores institucionales que valoran invertir en la salida a bolsa. Y esto es exactamente lo que pasó con Facebook. Cuando el espectáculo empezó, a los inversores institucionales se les hicieron llegar las estimaciones iniciales y, por entonces, el entusiasmo marcaba la futura salida a bolsa.

Unos días después, el pasado 9 de mayo, Facebook y la Comisión de Valores de Estados Unidos(SEC) rellenaron un prospecto en el que ya se vaticinaba la posible caída en el segundo trimestre de 2012. La razón que alegaban era que la tendencia observada en el primer trimestre en que “el número de usuarios activos diarios aumentaba más rápidamente que el número de anuncios ofrecidos ha seguido”. Una tendencia que achacaban al uso de Facebook en dispositivos móviles, donde el lanzamiento de productos como historias patrocinadas todavía es reciente, y a la reducción en el número de anuncios por página, según ha publicado Business Insider.

Inversores y analistas se vieron turbados por estas palabras y las interpretaron como un signo de que el negocio de Facebook podría estar deteriorándose. Además, Morgan Stanley, JP Morgan y Goldman Sachs, los tres analistas de Facebook, recortaron sus estimaciones para el segundo trimestre, y también para todo 2012. Pero, ¿por qué los tres cambiaron sus estimaciones?

Mientras podría entenderse que las tres compañías habrían recortado sus previsiones después del prospecto de Facebook y el SEC, hay quien apunta a que alguien habría dirigido el recorte de estas estimaciones, probablemente alguien conocedor del progreso de Facebook durante el segundo trimestre de 2012. Algunas fuentes hablan del director financiero de Facebook, David Ebersman, otras, consideran que antes de que las previsiones fueran recortadas, la demanda de acciones de Facebook era muy elevada, y se volvió más cauta.

Al mismo tiempo, y en el mundo real, la demanda de acciones de Facebook se disparaba de forma increíble. Los inversores individuales desconocían el recorte en las estimaciones para la compañía y, probablemente, tampoco sabían que el segundo trimestre de este año sería más débil de lo que inicialmente se esperaba.

Unos días más tarde, llegaría el momento de decidir el precio de salida a bolsa para las acciones de Facebook, dirigido por Morgan Stanley y los ejecutivos de Facebook. Parece que en ese momento Morgan Stanley entendió que había dos niveles de precios en los que los inversores tendrían interés por comprar: 32 dólares para los inversores institucionales, conocedores de las previsiones; y 40 dólares para los pequeños inversores. Finalmente, y posiblemente conscientes de que una mayoría de las acciones quedarían en manos de pequeños inversores, el precio se fijó en 38 dólares por participación.

El viernes 18, Facebook abrió con un valor de 42 dólares por acción, y se mantuvo por encima de los 40 dólares la mayor parte del día, cerrando por encima del precio de salida ese mismo día. Pero Morgan Stanley no era capaz de mantener el precio para siempre sin exponerse a sí misma a grandes pérdidas. Así, esta semana el valor de Facebook en bolsa se ha desplomado, cerrando ayer en 31 dólares, el precio al que estaban dispuestos a comprar los grandes inversores.

Ante la situación, el SEC y FINRA, la autoridad reguladora de la industria financiera en Estados Unidos, han asegurado que van a analizar el proceso de salida a bolsa de Facebook, y el Fiscal General de Massachusetts ha revelado que ha citado a Morgan Stanley. Y es que una vez más, en una de las salidas a bolsa más grandes de la historia, y con un montón de pequeños inversores, los grandes privilegiados de Wall Street han conseguido información privilegiada mientras que los pequeños pagaban la fiesta.

Fuente: marketingdirecto.com

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