Las buenas ideas no llevan tanto tiempo como defienden las agencias

Crear una buena idea no requiere tanto tiempo como pensamos. Es cierto que hace falta tiempo desde que nace una idea hasta que se desarrolla y está lista para ser puesta en práctica, pero no tanto como se defiende desde las agencias.

Las agencias trabajan con estructuras de tiempo, investigación y facturación propias de la época de David Ogilvy y que, frente a la instantaneidad que ofrece internet, se han convertido en una tradición que sólo sirve para ralentizar cualquier proceso de creación. Por ello, si la tecnología nos permite crear, colaborar y ejecutar mucho más rápido de lo que lo hacíamos en los 80, ¿por qué no quitar todo ese tiempo que hay entre la creación de una idea y la iniciación de un proyecto?

En el mundo actual, la rapidez es esencial, y las agencias tendrán que ser rápidas si quieren llegar a competir con las más grandes. Por ello, Scott Montgomery, director creativo y socio de Bradley and Montgomery (BaM) ha propuesto en Ad Age seis principios básicos por los que ahorrar tiempo es positivo para las agencias.

1. Cuanto menos tiempo esté en la agencia, más rentable será el esfuerzo
Puede parecer raro, pero hay agencias en los que los proyectos han llegado a tener hasta cumpleaños. Pero alargar el proceso sólo quita rentabilidad a la idea. Por ello, plantea un proyecto, ejecútalo, agrada a tu cliente y repite.

2. La velocidad reduce los cambios
Si desarrollas un concepto antes de que cambien los términos y condiciones en el mercado, disminuirán las posibilidades de que el esfuerzo muera por irrelevante en unos meses porque un cliente ha sido más rápido. Hay agencias que actúan como si la competencia nunca se moviera, pero la realidad es que lo hace.

3. La velocidad ayuda a que tu socio sea indispensable para su organización
SI trabajas rápido lograrás que tu socio en la compañía deleite a su equipo, que siga con su trabajo, o incluso ascienda, le encarguen más proyectos y, por extensión, que encargue más proyectos a tu agencia. Hay una extraña tradición en las agencias que lleva a considerar al cliente como el enemigo, pero no lo es.

4. La velocidad evita segundas ideas y opiniones inútiles
Muchos proyectos mueren fácilmente cuando se someten a demasiados debates, demasiado tiempo. Crear algo nuevo es frágil, y someterlo a la opinión de todo el mundo sólo lo debilitará más. La velocidad reduce esta oportunidad de que todo se derrumbe.

5. Hacer las cosas rápido evita el error de hacer cosas del pasado
Muchos creativos publicitarios, igual que otras personas creativas de otros ámbitos, se cansan rápidamente. Por ello hay que ejecutar una idea antes de que sea aburrida, aprovechando la energía, la espontaneidad, la novedad y la diversión de trabajar sobre algo nuevo. Y esto queda patente en los resultados.

6. La velocidad te permite colaborar antes con tu cliente
Con la velocidad tienes que ser decisivo. Y cuando antes presentes tu proyecto al cliente, antes evitarás el peligro de que otra agencia se te adelante y te robe a tu cliente.

Fuente: marketingdirecto.com

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