¿Por qué tu marca personal no gira en torno a ti?

Tristemente, para muchos que no han tenido la oportunidad de profundizar en la filosofía del ‘personal branding’ tal y como fue originalmente desarrollado por Tom Peters, Dan Schawbel, William Arruda y otros, el concepto de marca personal les evoque el egocentrismo más descarado, el autobombo y un narcisismo interesado que poco o nada tiene que ver con los demás y mucho con saciar los deseos del ego. Esta visión tan injusta y sesgada es a menudo un obstáculo que les impide participar en un proceso que, aunque no estén al corriente de ello, tiene poco que ver con el ego y mucho con la generosidad y la altura de miras.

Sea cual sea la marca personal que queramos construir o las metas concretas que nos hayamos marcado, es un hecho probado que nuestra marca personal nunca logrará alcanzar ningún objetivo memorable a no ser que sea validada por los demás. Son los demás – y desde luego no tú mismo – los que tienen las llaves de tu avance y reconocimiento profesionales: son los demás los que te contratarán, ascenderán, viralizarán tus contenidos en las redes sociales e internet, comprarán de ti, creerán en ti, te aplaudirán y en el mejor de los casos te empujarán al éxito que ellos finalmente decidirán si te mereces o no. Y esta realidad significa que cualquiera que construya una marca personal centrada en sí misma que es incapaz de ver más allá de sus intereses particulares y que no esté centrada en aportar a los demás y en construir en el proceso una comunidad de seguidores fieles a los que contribuir con su talento está condenada al fracaso.

El construir una comunidad, el fundamento de tu marca personal.

Como solía decir el viejo vendedor y famoso conferenciante norteamericano Zig Ziglar, ‘puede usted lograr todo lo que quiera siempre que les dé a los demás lo suficiente de lo que ellos quieren’. Sólo cuando ponemos a los demás primero y tomamos una decisión firme e irrevocable de contribuir personal y profesionalmente a las personas y a las organizaciones es cuando nuestra marca personal puede alcanzar las más altas cotas. Y esta es la razón por la que las marcas personales de éxito nunca están construidas por los egos, ya que el único propósito del ego es alimentar su insaciable apetito de adulación y de poder. Siempre he creído que todos y cada uno de nosotros llegamos a un punto de inflexión y de no retorno en nuestras vidas en el que consciente o inconscientemente decidimos cuál va a ser la fuerza motriz de las mismas; e igualmente creo que sólo aquellos impulsados por dar lo mejor de sí mismos en la comunidad, organización o medio en el que se estén o quieran estar tendrán un impacto duradero.

No me ha sorprendido enterarme de que el ganador del premio a la marca personal en USA en el 2010 fuera otro que el gurú motivacional de la autoayuda y la autosuperación Tony Robbins. El que Robbins haya impresionado a personalidades tan dispares como el rey de la marca personal Dan Schawbel o el filósofo Ken Wilber apuntan a un hecho que ni siquiera sus detractores niegan: nos guste más o menos su estilo, la pasión por ayudar a los demás ha estado siempre presente en el trabajo de Robbins, y le ha permitido mantener un ritmo frenético de eventos multitudinarios por todo el mundo durante más de 25 años. Ningún ego nos puede sostenernos durante tanto tiempo, ya que como reveló la psicología profunda el siglo pasado el ego (y no digamos nada del superego) sólo está parcialmente en control de nuestra vida consciente (todos necesitamos tomarnos un descanso del ego y sumergirnos en el subconsciente todas las noches… ¡y por si esto fuera poco los españoles además después de comer también!).

Los auténticos expertos en personal branding nunca son prescriptivos en lo referente a nuestros objetivos concretos, ya que nos corresponde a todos y cada uno de nosotros el construir una marca personal que refleje nuestro ‘mix’ particular de habilidades, talentos, valores y metas. Pero lo que siempre harán es apuntar a la importancia de desarrollar al máximo tu capacidad de gustar. Porque a no ser que tu marca guste y sea lo suficientemente interesante para los demás, puede que ni siquiera se molesten en reparar en ella (y no digamos nada en apoyarla e impulsarla en el camino hacia el éxito). Trabajar en tu capacidad personal y profesional de gustar es imprescindible, y para ello no hay mejor campo de entrenamiento que el que tome raíz en ti un profundo y sincero interés en las necesidades personales y profesionales de tus vecinos, de tus compañeros, de tus empresas presentes y futuras y, sobre todo, de tus clientes.

Ya lo ves. En un sentido profundo tu marca personal nunca en gira en torno a ti y siempre lo hace en torno a los demás. El internalizar esta sorprendente conclusión es uno de los primeros y más firmes pasos que puedes dar hacia el éxito duradero de tu personal branding. Haz del aportar valor y contribuir a la felicidad y el éxito de los demás el leitmotiv de tu marca y dile a tu ego que se tome unas largas vacaciones en una isla desierta. Al final, y cuando hayas construido una comunidad de amigos y seguidores unidos por los lazos de la confianza y el respeto, puede que incluso tu ego reconozca lo limitado de sus miras y te agradezca el haber creado esa marca llamada tú en la que tu éxito y el de los demás van intrínsecamente ligados.

Fuente: puromarketing.com

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